Incertidumbre: un estado que se acentúa
June 7th, 2009
No todo debería reducirse a una pesadilla de números o a la rigidez de una estadística desfavorable, que ya carga con seis derrotas en ocho partidos. Los Pumas tienen que hacer a un lado el resultado y procurar corregir ciertas fallas que envuelven de incertidumbre un recambio generacional inevitable. La consolidación de un equipo requiere de paciencia y confianza; de victorias y derrotas; de sonrisas y tropezones. Por eso, la caída por 37-15 frente a Inglaterra se contextualiza en ese período de aprendizaje. El seleccionado debería tomar nota de los errores y ser perseverante en corregirlos hasta rayar la perfección. Principalmente, en lo que refiere a la indisciplina y a lo engorroso que se ha vuelto el canal de juego entre el medio-scrum y el apertura. Solucionando estas cosas, el horizonte se limpiará de los nubarrones que minan hoy la consolidación de un plantel de caras jóvenes y novatas.Una buena cantidad de horas antes del partido, llovió a cántaros como si se hubiera abierto las compuertas del cielo. Esto provocó una evidente modificación en los planteos de juego de ambos equipos. Los dos fueron muy estratégicos, con intervenciones permanentes de los aperturas, Goode y Hernández, quienes, por momentos, resultaron protagonistas casi exclusivos, en lo que se asimiló a un duelo de estrategas. El recurso del kick fue tan importante tanto para los Pumas como para Inglaterra. Pero la diferencia más marcada se estableció a partir de las infracciones innecesarias que cometió el conjunto argentino, lo que le valió buena parte de la derrota. En total fueron 14 penales, y muchos de ellos se efectivizaron en puntos en contra a través de Goode, que anotó 22 de los 37 tantos de su equipo.
La preocupación se acentúa porque se repitieron fallas en las que Phelan hizo énfasis durante los entrenamientos para que no sucedieran. El coach había exigido generar un circuito claro entre el 9 y el 10, pero no sé logró. Vergallo se vio obligado a involucrarse en los rucks para obtener la pelota y Hernández jugó muchas veces bajo presión, con la marca encimada. Tampoco hubo un gran manejo de la pelota, con algunas imprecisiones que se parecieron más a baches de concentración que a cuestiones técnicas.
No está mal que el juego argentino se mueva al ritmo que imponga el botín mágico de Hernández. Aunque sí es necesario contar con alternativas cuando no es posible llevar a cabo el libreto del N° 10. Por momentos se intentó, pero fueron apenas chispazos desesperados ante un reloj que avanzaba y una diferencia en el marcador que se hacía empinada. Generó dos interesantes avances el equipo nacional, uno de Hernández, que quedó en la orilla del in-goal, y otro con Camacho, de destacada tarea en el día de su debut en los Pumas.
Es válido mencionar situaciones que dejaron un saldo positivo. La obtención en las formaciones fijas se percibió más sólida (se perdió un solo line ) y las apariciones de Camacho, Fernández y González Amorosino son una saludable novedad para el futuro. Además, de la experiencia y la soltura que adquirió Agulla.
En el desafío táctico, Inglaterra fue un contundente vencedor. No sólo que marcó tres tries, sino que exhibió variantes, tanto en el juego de manos, como con el botín de Goode. Encontró en Delon Armitage y Matt Banahan las espadas para romper con la rigidez que caracteriza a la defensa argentina. Se podrá discutir que en el segundo try hubo pase forward de Care o que en el tercero el azar les dio una mano a los ingleses. De todos modos, la victoria de los locales es irrefutable.
La caída acentúa cada vez más el abismo que separa a los seleccionados que compiten regularmente de los que apenas lo hacen dos veces al año, como los Pumas. Una ironía eterna del rugby: la Argentina jugó ayer su primer test de la temporada, mientras que los ingleses jugaron el séptimo. Ahora, el replanteo severo llama a los Pumas a una fuerte autocrítica. La semana próxima, en Salta, será el tiempo de revancha.
- Un nudista ingresó en el campo de juego
A dos minutos del cierre del partido, un hincha inglés ingresó en el campo de juego y se desnudó ante las 40.000 personas que asistieron a Old Trafford. Lo curioso fue que el juego no se interrumpió y que el simpatizante no fue detenido por la policía. Regresó a su butaca y fue ovacionado por el público.
LA NACIÓN
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